
Ya pasó la mitad del evento-curso, me las vengo arreglando bastante bien con el inglés pero se empiezan a hacer sentir las jornadas de 8 a 18 con apenas algunos breaks de 15 minutos y una hora por reloj para almorzar.
Segundo día a las 6 de la mañana arriba. Hoy nos dividían en grupo y había que empezar a poner la cara realmente.
Desayuno rapidito y a los cursos. Todo el día encerrado en un salón, no mucho para contar más allá que empezamos a identificar a ciertos prospectos interesantes (mujeres desde ya).
A la noche, bah… a la tardecita, teníamos cena con la gente de la empresa que se encarga de manejar los partners. Todos a comer al mismo restaurant italiano que habíamos ido el domingo.
Muchas culturas, muchas experiencias distintas, un rato de charla amigable y nos fuimos a dar una última vuelta al shopping con un panameño para ver si llegabas a encontrar algo a buen precio en Banana Republic. El shopping estaba cerrando y nos terminaron prácticamente echando.
Mi sentido de la orientación falló por completo y salimos en la otra punta del shopping, perdidísimos. Gracias a Dios por los GPS incorporados en los celulares!!! Creo que si no fuera por esto todavía estábamos tratando de encontrar el hotel.
Un día muy tranquilo pero extremadamente cansador. El miércoles prometía ser un poco más activo.
Continuará…
Última semana antes de viajar. Estoy cagadísimo, sin vueltas. No me quiero imaginar si fuera mina, pero siendo hombre estoy dando las mil y una vueltas pensando en qué carajo me voy a llevar de ropa. Sé que pensarán que es lo menos importante, que es una boludez, etc, etc, etc… pero es la primera vez que voy a ir a una reunión de la empresa en el extranjero y no tengo la más mínima idea de cuál será el estilo “adecuado”. Al principio me dijeron que lleve traje porque la segunda noche hay una cena importante, después me dijeron que esa cena era de “business casual – coats not required”, después que durante el evento propiamente dicho se va también de sport, pero que me lleve un saco porque en los salones siempre hace frío… me están volviendo loco. En cualquier momento me hincho las pelotas, tiro un par de bermudas en la valija y que me la chupen.
Por otro lado, los amigos de American Express decidieron hace un par de meses decidieron recortar mi límite de crédito al 25%. Obviamente alegando la crisis internacional, que estoy utilizando muchos los productos bancarios que tengo en el sistema (y para qué carajo los voy a tener si no es para usarlos???). Conclusión: tengo 700 pesos (si, si, pesosssssss) de crédito disponible en la tarjeta y ya de movida tengo que pagar 750 dólares de hotel.
Pero como siempre en la vida, hay cosas que restan y por otro lado algunas que suman. De los 4 días de semana santa estuve 3 con mi hija, fuimos 2 días seguidos a distintos parques, se mareó de tantas vueltas en calesita que dio, nos fuimos de “shopping” a comprarle “algo de las princesas” y cenamos de a tres (con mi chica) el viernes a la noche en mi casa. Hacía muchos meses que no pasaban por momentos de tranquilidad como este, lástima que los queridos mercenarios que juegan con la azulgrana se hayan empeñado en hacerme pasar un fin de semana deportivo nefasto.
Ayer a la tarde tenía que llegar a la inmobiliaria para pagar el alquiler de abril, por lo que no podía utilizar mi técnica de retrasar el horario de salida para evitar el quilombo del subte.
Así que salí dispuesto a bancarme un par de apretujones y llegar a mi casa temprano. Sabiendo que el caudal de gente entre las 6 y 6 y media es mayor a lo habitual, tomé la precaución de irme hasta Plaza de Mayo para poder tomar el subte un poco más vacío.
Bajo al andén y el cartelito habitual de “la linea A funciona con demoras”. La gente desborda en el subte que estaba por salir, intento subir y ya era imposible. Me resigno y me subo al que estaba en la otra vía, ya bastante completito. Intento acomodarme por el medio del vagón pero ya era imposible, así que como puedo me quedo en el rectángulo que está cerca de las puertas.
Arrancamos… llegamos a Perú y ya estábamos todos más juntitos pero todavía pudiendo respirar. Siguiente estación, Piedras, y el lugar se seguía achicando. Para cuando llegamos a Lima y miré la cantidad de gente esperando el subte empecé a preocuparme…
Subieron 2, 3, 5… y seguían subiendo. Ya empezaron los habituales empujones y ya casi no se podía respirar. Pero lo más patético pasaría después. Después de cargar gente como si fuera ganado, el subte arranca. Entre todos los codos, brazos, panzas, bolsos y demás que me estaban moldeando termino mirando hacia la puerta. Y ahí quedo cruzando la mirada con un tipo grande que recién había subido en Lima. El tipo me mira y me pone cara como “qué desastre este subte”… y de milagro pude contenerme, pero tenía ganas de decirle: “escuchame tarado hijo de remil putas, si tanto te molesta viajar así, no podías dejar pasar un subte y no hacerte lugar a los empujones como hiciste hace 30 segundos antes y ahora te haces el indignado”.
Digo yo, no nos damos cuentas que lo que tanto puteamos también lo generamos nosotros? Si no queremos viajar apretados, dejemos pasar un subte, si queremos viajar sentados, no los tomamos para el otro lado y volvemos. Pero no nos quejemos si aceptamos viajar como animales.
Dos veces a la semana tengo que viajar en el D para ir a la facu, y viajo todavía peor que en la A. Alguna vez alguien hará algo?