jueves, 20 de noviembre de 2008

Al solcito…

El otro día hablábamos con Amanda sobre nuestras nuevas-viejas relaciones sentimentales-parejas. Obviamente el tema derivó sobre lo difícil que sentimos en estos días y a nuestros treinta y pico poder armar una pareja. Y está claro que a esta altura del partido (digamos que 40 minutos del primer tiempo, ni siquiera llegamos al entretiempo che!) todos tenemos nuestras historias por detrás, algunos nuestros hijos, otros sus ex-esposos/as, la mayoría alguna relación sentimental tormentosa, y absolutamente todos nuestras propias manías.

Al menos yo, luego de la charla, llegué a la conclusión que lo que quiero ahora es estar bien con alguien y que eso no me genere más problemas de los que ya tengo. Todos lidiamos desde que amanecemos cada día con las cuentas, nuestros trabajos, jefes y compañeros de trabajo, hijos, padres, familiares varios, problemas inesperados y esperados (por ejemplo, las malditas fiestas de fin de año que se vienen YA!) y, al menos yo, cuando llego a mi casa quiero relajarme, disfrutar de mis pequeños placeres (tirarme en la cama y jugar a la play, ver tele, ver dibus con mi hija, o que esa persona especial me haga mimos) y lo que menos tengo ganas es tener que estar preocupándome por qué fue lo último que me dijo o si le caerá mal que salga con los chicos o si me dijo que iba a salir con las amigas y no me llamó, o si la mar en coche…

Por suerte, después de muchos meses, muchas peleas, un distanciamiento con descontrol de por medio de 6 meses, y más regresos que Mirta a los almuerzos, hoy creo que estamos muy bien. Con millones de temas todavía por pulir, y una lista interminable de nuevos conflictos que aún hoy ni siquiera imaginamos, pero siento que esta vez los dos tenemos muy claro que hay que remarla, aunque a veces parezca que es un mar de dulce de leche.

Por lo pronto se viene el fin de año, malditas fiestas incluídas, se viene el regreso a mi vida de peatón, se viene el verano, el calorcito (¿es necesario que vayan semi-desnudas por Florida?), las vacaciones en casa, y… está bueno sentirse que uno no está solo, y que más allá de los problemas que puedan surgir, sentir que uno cuando llega a casa se saca los zapatos, se afloja la camisa, se tira en la cama y alguien viene y le hace unos mimos.

3 comentarios:

Blonda dijo...

Qué manía esa de comer pan delante de los pobres...acordate cuando no tenias quien te hiciera mimos, eh!
Más allá del chistecito, creo que lo más dificil de todo es justamente encontrar a alguien que nos aliviane en lugar de cargarnos otro problema.La verdad es que para hacerme mala sangre porque "me dijo esto o aquello", "mirá la hora que es y no llamó" , "no voy porque pirulo me hizo un escándalo" es mejor quedarse solo, o no?

Un beso, y algún día podés dejarme un comentario, eh!
Buen finde

Psicologa con problemas dijo...

eso se llama VOLver a ser oferta de mercado!! avaible!
desp de los 30 TODOS iniciamos relaciones co algunas mochilas a cuestas! pero es asi y el qu ellegue debe aceptarlas!

TucuMALA

Fulana dijo...

Coincido con vos... es lindo tener a alguien que te ayude a desenchufarte del mundo exterior que es una locura... ^^