martes, 31 de marzo de 2009

Empastillado

remedios

Después de dejarles a los amigos de Farmacity algo más de cien mangos en remedio (gracias OSDE por hacer que sean sólo 100 y no 161…), volví a mi casa dispuesto a hacerme una especie de SPA sanitario.

Arranqué con el antibiótico, seguí con el mucolítico, después el antiácido para que el antibiótico no me haga mal, y por último nebulizaciones con ventolín.

Estoy como nuevo… decidí tomarme unas horas de la mañana, no puse el despertador y le di derecho desde las 23.30 hasta las 10 de hoy. Es increíble como unas cuantas horas de sueño pueden mejorar el humor de una persona.

Ayer en la sala de espera (ahora entiendo por qué a los que van a ver a un médico se les dice “pacientes”), me encontré con uno de mis preceptores de mi colegio. Estaba casi igual, lo reconocí al toque y lo saludé. Obvio que no me reconoció (en otro post mi teoría sobre mi categoría de “persona olvidable”), pero cuando le dije mi apellido se acordó al toque o lo simuló muy bien. Nos pusimos a hablar de mis compañeros y ahí surgió la pregunta: “en qué año terminaste vos?”… 1993.

La puta madre que pasó el tiempo!!! Hace 16 años que terminé el secundario, durísimo!

Hoy por la mañana cuando me levanté, pasé por la habitación de mi hija, y me di cuenta lo felíz que me pone que tenga su propio cuarto, con sus muñecos, chiches, revistas y todo tirado por ahí. Al estar frente a eso me di cuenta que ahora mi casa se parece mucho más a mi idea de un hogar, que ya no tiene que dormir en un futón que se arma y se desarma cada vez que viene, que sus chiches no tienen que estar guardándose en un placard cada vez que se va y toda la parafernalia que hacía hasta ahora.

1 comentario:

Jamona dijo...

que lindo eso... yo cuando era chiquita e iba a visitar a mi viejo todos los fines de semana dormia en un futón jajaja... para... todavia lo sigo haciendo!

tu hijo no tiene amigos invisibles?

ya la vas a encontrar hablando sola... pero no te asustes, ninguna exorcisación va a servir jajaja


salú